sábado, 31 de diciembre de 2011

La crisis hizo crisis

Presiento que después de haber concursado para el ingreso a carrera diplomática y consular en Colombia, quiero dejarles mis últimas impresiones sobre el vaivén internacional de este año. Estoy como un sub júdice que espera una decisión definitiva sobre mi paradero profesional y vocacional. Mientras tanto aprovecho para compartiros aquello que mortalizó el mundo macondiano de García Márquez de que "En el mundo están ocurriendo cosas increíbles ―le decía José Arcadio Buendía a Úrsula―. Ahí mismo, al otro lado del río, hay toda clase de aparatos mágicos, mientras nosotros seguimos viviendo como los burros".

El fragmento de Cien Años de Soledad servirá para dejar este 2011 con una recensión bastante caótica, hiperbólica; en un mundo en crisis. Pero este 2011, es distinto, porque creo que “la crisis hizo crisis”. Vamos por parte.

Sin duda la primavera árabe a comienzos de año, luego de la infame bomba de WikiLeaks que alguna vez les reseñé, es el hecho histórico más importante de comienzo de este siglo, sin desmeritar la configuración del Nuevo Orden Mundial tras la caída de las Torres Gemelas. La revolución de los jazmines, las revueltas, el movimiento de los indignados, bifurcó la forma de concebir al mundo en la región árabe y en la política internacional occidental. Y es que según la opinión vulgar, las revueltas del Magreb y el Mundo Árabe escribieron en piedra el hartazgo sobre la crisis, la contrición hacia dominación de los sátrapas y el rechazo al abuso de los valores milenarios. La transición es lo que los entendidos apenas empezamos a analizar.

Europa no se queda atrás. Desde la imparable burbuja hipotecaria de los subprimes, el euro tambalea. El eje París-Berlín lidera la recomposición de la zona, pero otros de la Europa Vieja no están de acuerdo en ceder la soberanía que desde el tratado de Maastricht viene promulgando. Una nueva Dama de Hierro, pero esta vez alemana, lidera la formulación de una nueva disciplina presupuestaria y fiscal para la Unión Europea. Estoy de acuerdo con la canciller Merkel; que desde la Segunda Guerra Mundial, Europa no se había visto tan golpeada. La crisis hizo crisis.

El cambio climático tiene otra muy importante cabida en este diagnóstico anual. Los poderosos contaminantes miran de reojo la causa antropogénica del desastre de la biosfera y los ecosistemas. La Cumbre en Durban fue otro cansino intento sobre las migajas inconclusas de Kioto. El desarrollo sostenible es otra muletilla retórica del cambio climático. El supuesto fondo mundial ambiental proyectado en la Cumbre de Cancún no le bastó el año para quedar otra vez sobre el papel muerto de los líderes de la COP 17.

¿Y Estados Unidos? Escondido, disimulando la crisis de su deuda interna, la salida de las tropas en Afganistán e Iraq y vanagloriando su intervención en los países árabes, tumbando a los líderes autocráticos de la región, como es costumbre. A la potencia se le murieron muchos de su Eje del Mal, enfermos o compungidos frente a la presión internacional y conquistó varias victorias en materia militar y juegos de poder. El ambiente electoral que empieza con las primarias será el titular enseña para el 2012.

No quiero extenderme en algún déjà vu vicioso. Esos son los grandes hechos, a mi entender, que dieron garrote al 2011.

domingo, 27 de marzo de 2011

Libia o el tratado de un inútil combate



Ofrezco disculpas a los lectores que se han acostumbrado a leer las hazañas que en materia internacional escribo. Pero aprovecho este poco espacio del cual dispongo para proponerme compartir lo que pienso de la situación en Libia, en el marco de lo que ya he llamado los efectos de la "revolución de los jazmines".

Estaba hablando con mi tío, un marinero ya retirado, que recorrió el mundo en el cuarto de máquinas de los buques nacionales, y me ratificó muchas atisbos que sobre la revolución libia siempre he pensado. Y es precisamente que la intervención de la coalición internacional es otra "Irak disfrazada".

Para explicar esta anotación casi atrevida en política internacional, quiero analizar con Uds. la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas 1973. Digamos en plano general que el instrumento resuelve cuatro puntos en defensa de la paz y seguridad internacionales como medios coercitivos sobre Libia, que son: protección a los civiles, zona de prohibición de vuelos -"zona de exclusión aérea" lo ha llamado la prensa - , embargo de armas, congelación de activos, designaciones y finalmente conformar un grupo de expertos para presentar reporte sobre la situación. De todos esos puntos resolutivos del instrumento voy a referirme a los dos primeros y tratar de colegir si el mandato es legal, viciado y si el procedimiento es conforme al derecho internacional.

Para nadie es un secreto que en Libia se conformaron dos bandos. Por una parte el ataque del monopolio legítimo de la fuerza contra la población civil. De la población civil se conformaron grupos alzados en armas, grupos rebeldes en ciudades como Bengasi, Misurata y puertos petroleros como Ras Lanuf. Que de allí se concluya que en el marco de enfrentamiento existiese una guerra civil tal como lo dijo el Comité Internacional de la Cruz Roja, no hay duda. De otra parte, que la violencia sistemática de las fuerzas libias contra la población civil constituye un crimen de guerra y una flagrante ruptura a los principios del derecho internacional humanitario.

Ese hecho es precisamente la motivación de la resolución para establecer dentro de su plan de acción la defensa de la población civil. ¿Cómo lo ordenó? Sugiriendo a los países miembros o grupos regionales disponer de una especie de "corredor humanitario", pero sin mandato específico. He aquí a mi juicio, el primer error garrafal de la ONU al omitir la designación de la comisión o fuerza de mantenimiento de la paz que se encargaría de administrar ese corredor. De modo que dejó a libre elección de los estados la conformación de una "coalición internacional" que supuestamente defendería a la población civil.

La llamada "Cumbre de París", se encargó de hacer efectivo ese mandato declarativo de la ONU.
La cumbre de París fue quien dio luz verde al inicio inmediato de los ataques contra Gadafi. Pero lo que de manera descarada es la implementación de una fuerza de ocupación extranjera, se convirtió en un carnicería humana. Esta Cumbre liderada por EE.UU., Francia y Reino Unido se encargó de implementar la llamada "zona de exclusión aérea para salvar vidas.

Lamentablemente, tal como todos vemos, una "zona de exclusión aérea" sobre Libia no comportaba una operación de bombardeo contra la población. Así, "salvar vidas a bombazos es un contrasentido inexplicable" tal como lo dijo José Mujica, presidente de Uruguay. Y tal como lo dijo el Secretario General de la Liga Árabe, algo con lo cual estoy completamente de acuerdo encuentra sentido toda vez que "lo que pasa en Libia difiere de la imposición de una zona de exclusión aérea. Lo que queremos es proteger a los civiles, no bombardearlos".

Asimismo quiero referirme al segundo punto de la resolución. La creación de la llamada zona de exclusión aérea. Creo que la resolución 1973 no es contraria al derecho per se. EE.UU., Francia, y Reino Unido la aplican fuera de su real alcance y contenido. Si hiciéramos una lectura en sentido estricto, vemos que la ventana que la deja abierta la ONU para proceder sin mandato específico es comidilla propicia para que la coalición internacional haga de las suyas. La Operación 'Odisea del Amanecer' en Libia es una patente intervención bajo la viciada unción de la ONU para proteger a la población civil.

Si lo que la ONU quería era que no hubiese otra Irak, creo que no lo logró. Evitar la ocupación extranjera legitimada en una resolución tal como ocurrió con el derrocamiento de Saddam Hussein, sirve para ponerse a pensar sobre los intereses que esta coalición tiene en la región. Una resolución que tuvo abstención de Rusia y China, proyecta un mensaje claro al juego de poder y las contenciones ideológicas. A la coalición le conviene derrocar un régimen abiertamente socialista en el Magreb, husmear las fuentes petroleras y hurgar sobre las riquezas mineras como quiera que Libia está cerca del Chad ¿Que la intervención no pretender derrocar al régimen de Gadafi? ¡Eso está por verse! Dudo mucho del proceder de la coalición, de su procedimiento vergonzoso y más aún de poner en manos de la OTAN, el brazo armado de la ONU, las operaciones que emanan de la resolución 1973.

Realmente leo con extrañeza esta resolución, que por costumbre se acoge a otros planes de acción en ocasión de la aplicación del principio de la "protección a la población civil". Doctrina que nació luego del genocidio en Ruanda y en aquellas intervenciones humanitarias en la Franja de Gaza. Que pena que se haya prendido la hoguera en el Magreb y no se haya dejado madurar la revolución de los jazmines, nacida en Túnez, que contaminó Egipto y ahora amenaza la estabilidad libia, su población y los intereses de la antigua zona del imperio fatimí.


Bogotá, domingo 27 de marzo.




domingo, 30 de enero de 2011

Los pétalos de la revolución

Publicado en el diario Despertar de Oaxaca, México

Al mundo árabe se le está cayendo su muro de Berlín. Aquella pared autocrática que los sátrapas construyeron desde la descolonización del Magreb –nombre del área del norte de África que comprende Marruecos, Argelia y Túnez y, considerada más ampliamente, también Libia, Mauritania y el Sáhara –ahora sufre los golpes impetuosos del hartazgo. Una chispa que revienta la ira de los muchachos universitarios recién graduados por la falta de trabajo en Túnez, enardece las revueltas contra la corrupción, el nepotismo y la carestía de alimentos en Egipto, y concita al desmán contra la pobreza en Yemen.

Y pareciera que los pétalos de la ‘revolución de los jazmines’ – nombre que se le ha dado a la revolución tunecina – amenazan con derrocar los regímenes vecinos cual efecto dominó, contagioso pero a su ritmo. La excesiva tropelía en Túnez, Egipto, Yemen, y otros países que entendidos, dicen, esperan en lista, obedece a la búsqueda de un modelo alternativo que transite hacia la democracia.

Los taxistas afirmaban al hablar de la caída de Ben Ali: 'Es lo que sucede a los príncipes que mienten a sus pueblos". Y esa máxima verídica sobre cómo los gobernantes se aferran al poder es natural en todos los países del mundo. No obstante, el autoritarismo es un elemento común a todos los del Magreb, y si se analiza el régimen de Túnez, era de los más autoritarios y cerrados no solo del Magreb sino del mundo árabe. La revolución tunecina solo inspira a los pueblos porque, tal y como se desarrolló, fue obra del pueblo y solo del pueblo.

En el Cairo y otras ciudades como Alejandría y Suez, el pueblo ha tenido la iniciativa propia de congregarse y dejar un precedente colectivo, como parte de una rebeldía de la sociedad civil, hastiados de los 30 años en el poder de Hosni Mubarak, su presidente. Es interesante observar cómo los movimientos nacidos en su interior que no son importados, fatigan la supervivencia política de los dictadores. Fustigan así de cierto modo las formas de gobierno dinásticas, heredados de los imperios pre-coloniales, en especial el fatimí, que gobernó el norte de África y parte de la península arábiga, que en su apogeo se convirtió en unos de los califatos más extensos del continente.

Y si las herencias se resquebrajan o están viciadas, ¿cuál es el modelo político para el mundo árabe? Una lectura irreflexiva es casi injusta, porque el etnocentrismo impregnado en algunas plumas que analistas y líderes mundiales sugieren es que la zona necesita reformas. Una transición democrática en los países árabes no puede formularse desde el occidentalismo, ni puede ser ‘gatopardista’. Se preguntarán ¿por qué Marruecos, Argelia o Libia no están de cara a un contagio como el tunecino o el egipcio?, ¿el efecto de la revolución de los jazmines es acaso incontenible? Los hechos hasta ahora han demostrado que la tendencia hacia la democratización es intermitente, a menos que sea equiparable al de Europa del Este, donde cayeron uno detrás de otro. A pesar de todo, los sentimientos de frustración de los pueblos de África del norte y sus anhelos son muy similares.

En algunos regímenes como Marruecos, es llevadera la revuelta del mundo árabe, pues se vive en un ambiente de mediana legitimación. La monarquía constitucional y la dureza institucional es por ahora bien respaldada. Por su parte en Argelia, ya no se espera un desorden civil, habida cuenta de su revolución en los noventa.

Si la crisis es mundial y no solo árabe, asistimos a una renovación de las formas de poder contra lo acostumbrado otrora. No me atrevo a pensar, como muchos escépticos sostienen, que los pétalos de la revolución tunecina es un simple rifirrafe entre los ciudadanos y el Estado; como un camino cierto a la transición democrática pensado y hecho desde la propia identidad arábiga.

Bogotá, 8 febrero de 2011.


domingo, 2 de enero de 2011

Soy número 7

Es un gato, un extraterrestre. El 7 viene a la vida a descubrir: el cómo, el cuándo y el porqué de la existencia. Son personas que hay que amar, pero no entender. Es misterioso e intuitivo como el gato. Si usted trata de entender a un 7, se enloquece. Ellos tienen momentos de "quiérame, mímeme, consiéntame", y momentos de "no me toque, no me moleste". Hay que aceptarlos como son. Son brillantes mentalmente. Es uno de los números más inteligentes que hay.

¿Cuántos números así, extraterrestres tiene la numerología?

El 7 y el 9. Ellos iban para otro planeta y cayeron en este. Son personas con gran intuición, sabios, inteligentes, pero no se ubican en el mundo y eso las deprime. Su lado negativo es la depresión; el positivo, poder mental. Son brujos por principio, pero en estado depresivo no quisieran ni moverse. Son especiales: todo lo miran, lo analizan. Parecen antipáticos, pero es solo su armadura.

Samantha Nheru


miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Por qué los hombres son malos?

Publicado en el diario Despertar de Oaxaca, México
Publicado en el diario El Heraldo de Barranquilla, Colombia

Una vez leí el primer cable diplomático pensé de sopetón en Maquiavelo. La decisión de WikiLeaks de filtrar los telegramas que las legaciones estadounidenses asentadas en todo el mundo escribían al Departamento de Estado, me trajo un recuerdo vago sobre la reacción que en tiempos absolutistas significó el contenido de "El Príncipe" de Maquiavelo.

Cuando estudiaba la teoría política del realismo clásico, algo que los politólogos deben conocer más que yo, sus letras me llevaban al estudio de la obra más importante del realismo político de quizá uno de los diplomáticos más relevantes de Florencia. Un texto criticado tanto por Descartes como por Mussolini, pero que no se desgasta ante su vigencia en tiempos contemporáneos, es lo que aspiro dejar citado aquí.

¿Qué carajos tiene que ver "El Príncipe" con WikiLeaks? Pues mucho. Los cables diplomáticos filtrados del cual muchos tienen noticia, traducen un solo atisbo: la forma en cómo Estados Unidos consigue y mantiene el poder en el orden mundial. Por mucho que esto no les diga nada, el contenido de los cables no constituye un acervo de chismorreos de cócteles o reuniones de alto nivel o las confidencias más morbosas de las excentricidades de los Jefes de Estado. Se trata de un especie de club mundial sobre los secretos de la política internacional. Un club que ejercita un cinismo civilizado, y demuestra como decía Maquiavelo, el por qué los hombres somos malos.

WikiLeaks demostró entonces que el fin justicia los medios. Que la diplomacia estadounidense así como el ejercicio de la política exterior de todos los países del mundo, no es concebida como un instrumento de paz tal como reza en la Carta de las Naciones Unidas, sino una estratagema bien construída para jugar en el teatro del concierto mundial.


Desde "El Príncipe", todos sabemos que es así. Lo que no sabíamos era cómo y de qué manera esa astucia, fingimiento y engaño artificioso operaba en la diplomacia mundial. Eso precisamente fue lo que hizo WikiLeaks, formular una especie de tratado dantesco sobre el modus operandi de la diplomacia americana y la corrupción internacionales.

Y haciendo una valoración discriminatoria y a vuelo de pájaro, de todo el contentivo de aquellos cables, queda el sinsabor de una lectura que hará historia: el plan estadounidense contra Irán, Corea del Norte, Siria, Sudán, Cuba y aquellos miembros de un eje del mal, que modifica la lectura del mundo después del 11 de septiembre. Además, la búsqueda de aliados para controlar el Medio Oriente, el hambre sobre el control de las zonas ambientales del plantea y su hipócrita necedad en la falta de compromiso de la agenda medioambiental internacional. Así como el temor de enfrentarse a China, hacerse el de las caritas alegres con Rusia, para evitar su alianza con la India.

Una muestra del juego del poder realista de la arena internacional. Un juego filtrado por los periódicos más importantes del mundo. Un mensaje del cual muchos interesados no quieren referirse, toda vez que la fuerza de los intereses creados de ese club mundial supera el interés general de los pueblos y soslaya los compromisos de la civilización entera.

Barranquilla, 29 de diciembre de 2010.




miércoles, 6 de octubre de 2010

"¡Extra, extra!: Ahora con @Twitter se puede ser escritor"

Me temo advertir que las siguientes líneas no están dirigidas a servir como manual para neófitos, ni hacer un lego manifiesto del microblog más importante de nuestros tiempos.

Pero si Ud. hace parte del grupo de lectores que no tiene ni idea de lo que le hablo, empecemos por decir que Twitter es una especie de autopista gratuita para enviar Marconis en versión mejorada, ya que sólo permite el envío y lectura, de 140 caracteres a seguidores que no lo conocen necesariamente en persona y que pueden estar en otra parte del globo.

Esta visión telegráfica de las nuevas redes virtuales, ha permitido básicamente dos cosas: informar e interactuar. Informar, porque según una muestra de mercadeo de la empresa texana Pear Analytics, el 3,60% de la utilidad de Twitter es enterarse de las noticias provenientes de aquellas cuentas creadas por la mayoría de medios de comunicación. Asimismo, interactuar, porque los usuarios dedican su tiempo en crear mensajes conversacionales con otros, escribir incoherencias, auto-promocionarse o sencillamente controvertir sobre cualquier tema (trending topic) en la red.

Por lo tanto, quien aspire a crear una cuenta en Twitter está obligado a pensar antes de escribir, y tener la gran habilidad de ser conciso y lacónico cuando decida "trinar", "tuitear" o publicar un "tweet". Pero ¿cuáles son las ventajas del Twitter?, ¿es para desocupados?, ¿sólo para jóvenes?, ¿es una nueva tendencia esnob exhibicionista?, ¿cuáles son sus desventajas?

A primera vista la inmediatez ha servido para que ya los medios de comunicación tengan que consultar la página de Twitter, como fuente de referencia directa de los nuevos pronunciamientos de @piedadcordoba; las opiniones incisivas sobre la realidad nacional de @petrogustavo; el regreso a la política de @AlvaroUribeVel; el re-estreno al periodismo del ex-vicepresidente @fsantosRCN; o las nuevas columnas que @elespectadorcom publicará por parte del anuncio de su director @fidelcanoco.

Y a esta gomosa fiesta cibernética, se suman las arengas revolucionarias de @chavezcandanga, las criticas de @CFKArgentina al sistema judicial argentino; simplemente la salida del armario de @ricky_martin, o las nuevas posiciones del Vaticano sobre el aborto. En fin, una ristra variopinta de trinos, que en una línea de tiempo resulta hasta divertido leer. No me imagino siquiera el día que Fidel Castro decida abrir una cuenta, o el Procurador Ordóñez, para perseguir a los comunistas prófugos o asentir los anuncios del Papa.

De modo que, no estamos lejos de formular una doctrina "twittera" que sostenga que las líneas escritas por aquellos influyentes intelectuales, artistas, políticos, o sensaciones del momento, replantean la figura del escritor tradicional, comunican y en últimas expresan los sentimientos o noticias que cualquier telegrama trae escondido en algún sobre. Es entonces, la reinvención masiva de "blogueros" en caliente.

Queda demostrado que la jovialidad implica síntesis, concisión y nada de tautologías superfluas. Y Twitter obliga a su autor observar esos criterios, pues de lo contrario quedará expuesto a no ser leído más allá de los 14o caracteres exigidos. Y a pesar de no ser considerado una red social, en boca de su mismo creador, Jack Dorsey, admite pre-adolescentes inquietos, universitarios, hombres de negocios, amas de casa, políticos, intelectualoides, artistas, periodistas, entre otro rango de sujetos interesados en la difusión de palabras cada segundo.

No obstante, como toda ficción sin límites, el desborde de palabras también puede afectar a muchos. Discusiones, bromas, opiniones fuera de tono, imputaciones deshonrosas, insultos o incluso amenazas en público, son el pan de cada día; toda vez que Twitter es lo que sus usuarios quiere que sea.

Y eso precisamente obedece al ejercicio de una titularidad responsable de las palabras pronunciadas, sin importar que éstos se hagan a nombre de seudónimos o juegos onomásticos. Verifica lo anterior el hecho de que lo que se escribe en Twitter, no se queda en sus paredes o cableados como un festín burlesco o red para niñatos sin oficio. Es una opción de interacción seria, y constructiva que se transforma en herramienta contra-censura, como fue el caso de las elecciones en Irán (#iranianelection), el impulso electoral del caso venezolano, el repudio al terrorismo como la muerte del Mono Jojoy (#monojojoy), o la solidaridad al terremoto en Haití y Chile.

¿Revolución mediática?, no me cabe duda. Twitter es un prístino ejemplo de que la sobrecarga de información no es un shock del futuro. Es una forma de interacción sin rostro que en últimas supone una sociedad del conocimiento que abroga los telegramas extemporáneos. Comprueba que ahora se abre otra ventana para escribir y leer libremente, donde se puede trinar como ávidos pájaros y leer como abuelos con anteojos bien puestos.

Bogotá


domingo, 5 de septiembre de 2010

¿Matrimonio gai? Acepto

Publicado en el diario Despertar de Oaxaca, México


gay. Voz tomada del inglés gay, que significa, como adjetivo, ‘homosexual’ o ‘de (los) homosexuales’ y, como sustantivo masculino, ‘hombre homosexual’: «Cunanan ha sembrado el pánico en la comunidad gay norteamericana» (Caras [Chile] 21.7.97); «Lo difícil para mí no ha sido construir a un gay, lo difícil es interpretar al ser humano complejo que hay en David» (Tiempo [Col.] 7.4.97). Aunque entre los hispanohablantes está extendida la pronunciación inglesa [géi], en español se recomienda adecuar la pronunciación a la grafía y decir [gái]. Su plural debe ser gais (→ plural, 1d), y no Marca de incorrección.gays: «Presidente de la Fundación Triángulo para la igualdad de gais y lesbianas» (País [Esp.] 20.9.97); «Un 22% ya no visita cuartos oscuros de los locales gais» (País [Esp.] 1.12.88). Se desaconseja su uso como adjetivo invariable, frecuente por influjo del inglés: Marca de incorrección.«Cuando iba a las discotecas gay se mezclaba con el público en general» (DAméricas [EE. UU.] 19.7.97).



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Les confieso de entrada que en un facilísimo arranque de prudencia, decidí no comentar sobre uno de los temas, quizá, en boga sobre las relaciones entre los gais y el Estado. Y no lo hice, porque en el mundo existen plumas más certeras y activistas de la comunidad LGTBI, que como empresa de vida, se abrogan la defensa de los derechos de este colectivo.

El pasado 15 de julio, la historia civil de América Latina se partió en dos, cuando el Congreso de la Nación argentina aprobó la modificación del Código Civil, y así permitir el matrimonio igualitario: el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un mes más tarde, la Suprema Corte decidió por 9 votos contra 2 que los demás estados de la República mexicana están obligados a reconocer la validez de los matrimonios gais que se realicen en el D.F., pero que si la aplicación del art. 146 del Código Civil del D.F. genera conflicto entre esos estados, serán los tribunales locales los que definan qué hacer.

México y Argentina son los únicos países de la región que han dado pasos galopantes en la protección y reconocimiento de los derechos de igualdad, a la par de países como Bélgica, Países Bajos, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, y seis estados en EE.UU., en la extensión de una institución clásica como es el matrimonio.

Digo extensión, y no creación, porque soy de la opinión de que el matrimonio gai no debe concebirse como una institución paralela al matrimonio entre hombre y mujer, sino coexistir con las fórmulas de la dialéctica jurídica contemporánea. De modo que, las conquistas legislativas sobre el matrimonio gai era una deuda de los legisladores y en últimas del Estado en la prolongación de derechos civiles y patrimoniales que se derivan de esa modificación.

El efecto entonces no es la simple modificación de un artículo del Código Civil, sino la intención de pisar fuerte en el seno de un Estado democrático, pluralista e incluyente que ofrezca a todos los sectores de la sociedad, las garantías que tanto se predican en los textos y declaraciones de derechos.

Pero, quiero además disertar sobre el concepto de matrimonio para las personas del mismo sexo. Unos dicen que matrimonio es sólo entre hombre y mujer, y por ende excluye toda posibilidad homosexual; otros arguyen que matrimonio no, pero unión civil sí; otros como quien les cuenta, cree que esto es matrimonio, pero hay que deslindarlo de los viejos conceptos romanos y antropológicos que lo concibieron.

El iustae nuptiae romano es el celebrado por el ius civile o derecho civil, y como verán es la tradición más arraigada en el derecho latinoamericano. Imposible dar la espalda a las formas latinas de relaciones dentro de la institución de la familia, ampliamente influenciada por los sacramentos de la Iglesia Católica. Es decir, sería un estupidez argumentativa, desconocer la médula hasta los tuétanos del matrimonio eclesiástico que propugna por una institución moral, de prosapias clasicistas y con el propósito de control demográfico, como es la reproducción. De modo que el legado romano es casi el ADN de las formas de constitución de familia y de uniones civiles. La novedad es que si de esa forma fue concebido el concepto y operación del matrimonio, éste no puede abarcar las formas de relación homosexuales. Y tampoco podría encajar en las formas antropológicas Engelianas, de familias consanguíneas ni sindiásmicas, porque sólo da cabida a las intenciones de procreación y organización productiva, como es la familia.

Uniones civiles es la denominación más prístina de un ejemplo de transformación del concepto que le da vida al matrimonio, y que lo ha superado. "Unión civil", abarca no sólo a los homosexuales como a los heterosexuales, mas no está ungido por la tradición eclesiástica, pues ella bebe de la fuente del derecho civil que tiene aristas laicas. En Colombia, por ejemplo, la Corte Constitucional ha reconocido los derechos de las uniones maritales de hecho de personas del mismo sexo, extendiendo los derechos patrimoniales de sucesión, pensión y de familia. Pero no ha elevado a rango constitucional la posibilidad de un "matrimonio" gai en el Código Civil. Estamos en espera de una pronunciamiento judicial sobre el particular.

Visto eso, creo que las uniones de personas del mismo sexo, sí podrían llamarse matrimonios, siempre y cuando se alejen de las concepciones antropológicas evolutivas o religiosas, y beban de la fuente del derecho civil laico. Eso significaría, más o menos, ¡la eliminación conceptual de una institución netamente heterosexual, atendiendo a la dialéctica socio-cultural que en varias partes le está dando una bofetada a esa antiquísima concepción anacrónica y antievolutiva!

Bogotá