domingo, 16 de septiembre de 2012

Miles de civiles están atrapados en la batalla de Alepo


“La comunidad internacional habla y habla; pero mientras ellos hablan, aquí todos los días mueren mujeres y niños. Es el momento de dejar de hablar y empuñar un arma”, sentencia tajante. “Yo he trabajado durante 17 años en Grecia; cuando estalló la revolución vine a mi país para ayudar a mis hermanos; jamás se me pasó por la cabeza coger un arma y salir a matar a alguien. Comencé trabajando en el traslado de heridos; hasta que una mañana durante un bombardeo me di cuenta de que uno de los heridos que transportaba era mi hija de un año que había muerto”. Ese día empuñé un arma por primera vez. Quiero vengar la muerte de mi pequeña”. Abu Ibrahim, rebelde sirio.

sábado, 21 de julio de 2012

La estafa del yuma*



En Marianao me monté en la máquina que me llevó a la Habana Vieja. No era consciente que estaba en una localidad periférica a media hora del centro. Pagué veinte pesos en moneda nacional y el sopor que hacía a esa hora ya no era lo importante, sino el color rojo del taxi y el panel brillante conservado con silicona.  Un taxi
de los años cincuenta que a fuerza de mucho empeño y del ingenio de sus dueños ha pasado la prueba del tiempo, superando las leyes de la mecánica y hasta de la física, por las condiciones del terreno.



Llegué al Capitolio y la majestuosidad arquitectónica me tele transportó a Washington. Después me dijeron los locales que se trataba de una réplica de Capitol Hill. En ese sector cerca a los hoteles republicanos pisas el Gran Teatro de la Habana, teatros de diversión particular, la explanada de taxis que te llevan por doquier y el Parque Central. 



Desde ese momento ya estaba siendo asediado por los nacionales con unos cuentos chimbos, especies de paquetes chilenos de los cuales ya estaba advertido. Aburrido de la falsa historia, bajé hacia la Estación Central y llegué a una zona más industrial que ya me asustaba, pero donde encontré de forma inusitada la famosa frase del Comandante Fidel Castro pronunciado a su llegada a la Habana, en Ciudad Libertad el 8 de enero de 1959: "Todo cubano debe saber tirar y tirar bien". 


Un bici-taxero me llevó hasta la mini-plaza del busto de Miranda para conocer el inicio de la aventura, porque quería conocer el punto de partida del Malecón. Desde allí se veía el Castillo del Morro que de hecho en la noche es más especial que de costumbre. Ya ahí un grupito de locales cantadores empezó la tonada con una de Polo Montañez, que no tenía ni idea que existía. A mi llegada a Bogotá me di cuenta que era un homenaje que le hizo el nacido en Pilar del Río a las ciudades Colombia.

Como si se tratase de una feria de lobos, Lázaro Miguel se me acercó para proponerme un tour por el casco de la Habana Vieja por una tarifa/hora que me da pena darle a conocer. Miguel se había mostrado bastante abierto para darme a conocer las zonas que especialmente ya estaban referidas por mi o las que él considerada importantes por ser primera visita a la isla.




El lugar que me abrió inmediatamente el gusto por la música afro fue el Callejón de Hamel. Se parecía a Caminito. Los murales bien logrados eran la alegoría perfecta del sincretismo de la santería caribeña. El domingo fui a la rumba tradicional  del Callejón. Allí sí te ponen a mover las caderas como es debido.

Del Callejón salimos a varias partes de la Habana Vieja. En la Plaza de la Revolución, le dije a Miguel que ya era hora de almorzar y me sugirió el restaurante Don Lázaro, cerca al Arco de Belén, entre las calles Habana y Compostela. Cuando llegué al restaurante con él, ya estaba bastante tomado. En el recorrido tomaba cerveza nacional y ya estaba caído porque el calor ya no me ayudaba y nunca he sido hombre que resista trago.


El aperitivo en Don Lorenzo fue un mojito con “Havana Club” 3 años. Ese fue precisamente el inicio de la aventura. Miguel allí ya me estaba proponiendo comprar habanos porque le había contado que quería llevarlo como presentes. Me llevó a una casa de familia donde supuestamente le hacían crédito. Ya traía encima poca moneda en divisa (CUC), fuimos por la caja, tomé algunas fotos a la casa, especialmente, enfoqué a un niño rubio que estaba en un corral.

Al día siguiente en Marianao, amanecí con una caja de habanos al lado de la cama. Resultó que había sido objeto de una estafa monumental. Tengo muchas lagunas del ilícito; pues solamente mi cámara era quién me podía contar la historia completa. No estuve inconsciente, recordaba a todas luces que tiraba fotos como loco, y eso era lo que finalmente me permitía acordarme de algunas cosas, o hacer el esfuerzo para identificar la línea de tiempo.

Decidí irme a la Habana Vieja nuevamente a tirar más fotografías por mi cuenta. Ese día me había dado cuenta que en la estafa había perdido aproximadamente seiscientos dólares en divisas en un día, y me quedada sin dinero suficiente para regresarme a Colombia, pagar el taxi de regreso y cancelar el impuesto de salida. 


Ni bien con la angustia que me embargaba me senté en el Parque Central a tomarme un refresco que me bajara la tensión y me pusiera a pensar frío. Justo después de pasar aproximadamente 15 minutos en la banca de la plaza, se me sentó un chico al lado que me preguntó de dónde era. Allí empezó la mejor amistad del mundo.



“Eso no se lo fuma ni un alcohólico, chico”

Martín tiene 23 años, hizo su bachillerato como todo cubano y luego se puso a estudiar técnica para ser ayudante gastronómico. Daniel, de provincia, psicólogo, y contemporáneo conmigo, no ha ejercido como tal su profesión, como muchos cubanos ilustrados, y estaba en ocasión de mi visita trabajando como guardia en un complejo turístico en Centro Habana. Óscar, dueño de casa, trabaja en un bar de diez de la noche a cuatro de la mañana, todos los días.


Ellos fueron los ángeles de la guarda logró enterarse solo hasta mi regreso. No quería gastarme dinero en llamar a Colombia, preocupar a mi familia o gastar la navegación por la web para avisar lo que pasaba pues me cobraban $10 CUC la hora. Ellos me recomendaron hablar con un agente de policía para exponer mi caso, porque luego de varias conversaciones nos dimos cuenta que la caja de habanos Montecristo N.° 4 que había comprado, era falsa. Estaba llena de maleza y estaba adulterada. 


“Uds. los extranjeros meten las patas y quieren que después el Estado les resuelva todo”

Estuve en la Estación de Policía aproximadamente toda la tarde. No los quiero poner sobre los detalles, pues casi me deportan, y por seguridad es mejor no hablar de estos temas cuando muy posiblemente estoy siendo monitoreado. Casi me deportan, porque pensaban que era consciente que la compra ilegal que había hecho, fue bajo mi consentimiento. Hablé con el fiscal que atendió mi caso, porque interpuse una denuncia contra la propietaria del inmueble donde había comprado la caja de habanos, y aquel bici-taxero que había quizá echado algo en mi trago e inducirme al error durante casi 8 horas. Todo este capítulo parece haber sido sacado de la historia “El Proceso” de Kafka, se los juro. 



Todo no fue historia vana. Esto también hizo parte de la aventura. No me pregunten si la Habana es parecida a Cartagena. No se pongan a hacer comparaciones insulsas sobre el patrimonio del Gran Caribe. Ahora entiendo por qué Hemingway no quería salir de La Habana.




*Yuma es la denominación urbana para los extranjeros
Ciudad de La Habana, 02.07.2012







lunes, 19 de marzo de 2012

¿Por qué Cuba no va a la Cumbre?


Era interno del Palacio de San Carlos, cuando hace ya cuatro años, me entregaron un papel mustio escrito en inglés que se titulaba “Partners For Prosperity” que debía traducir al español finalizando la tarde, porque era algo urgente. Traduje el texto y lo entregué al jefe de unidad, pues tenía reunión viceministerial. Meses después me enteré que ese borrador era una propuesta que había nacido en una reunión de revisión de Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, y sería el tema central de la próxima Cumbre, la cual Colombia sonaba como poderosa candidata para ser sede.

Hoy, a días de ser anfitriones de la VI Cumbre de las Américas en Cartagena, foro que congrega a todos los Jefes de Estado del hemisferio, es decir los mismos Estados Miembros de la OEA, nos preparamos para discutir y declarar sobre aquel papel ajado el tema central de la Cumbre: “Conectando Las Américas: Socios para la Prosperidad. En Cartagena se discutirán en sucinto dos cosas: integración física y cooperación regional, con el fin de alcanzar niveles de desarrollo y superar los desafíos del Hemisferio en varias áreas claves incluyendo pobreza y desigualdades, seguridad ciudadana, desastres y acceso y uso de tecnologías.

¿Más retórica multilateral? No es algo de lo que vengo hablar aquí. Como aportar al debate sobre la participación de Cuba en la Cumbre y el tropel subregional que se ha suscitado sobre tal. Algo que de entrada harta, pues la especulación mediática no le concede la mediana seriedad que la cumbre representa en sí. La Cumbre de las Américas es uno de los espacios multilaterales más organizados en la región. De allí nació la creación del área de libre comercio (ALCA) ¿se acuerdan?, luego pisoteada en Mar del Plata. Surgieron políticas para el combate al crimen transnacional, política antidroga, desarrollo sostenible, entre otras que están en marcha, pero que nadie reconoce.

Pero, ¿por qué Cuba no va a la Cumbre? Hay que hacer memoria, y procuraré no aburrirlos. Para 1962, en Punta del Este, la Asamblea de la OEA excluyó a Cuba de la organización. ¿La razón? Cuba adoptaba un modelo marxista-leninista y esto era incompatible con el Sistema Interamericano. 47 años después, en San Pedro Sula, Honduras, esa restricción se levantó, y los países aceptaron la inclusión de la isla al sistema, pero a renglón seguido declararon que su participación debía ser el resultado de un “proceso de diálogo” a solicitud de La Habana. Para esa época, escribía una pequeña nota editorial publicada en EL TIEMPO, sobre ese hito histórico, que también nadie reconoció.

De allí se desprenden dos verdades de Perogrullo: i) que Cuba hace parte de la OEA, por ende hace parte de la Cumbre de las Américas, ii) y que tome asiento o no en las asambleas o cumbres depende exclusivamente del gobierno cubano. Y a decir verdad, a Cuba no le interesa sentarse en la OEA, ni en la Cumbre, ni participar en el Sistema Interamericano. ¿Por qué? Cuba no va a comer dulces con EE.UU., Cuba no cumplirá con las exigencias en DD.HH. que ha estandarizado la OEA, y tampoco aplicará una diplomacia “meliflua y babosa”, con un embargo económico vigente, donde EE.UU. dicen es quien impone las directrices dentro de la organización.

A pesar de eso, el gobierno de Santos –muy bien asesorado en política exterior por cierto – envió a la canciller Holguín para liderar el llamado “proceso de diálogo”. La conclusión: “vamos a ver qué pasa”. No bastando los motivos al anfitrión, y luego de que el ALBA hubiese dado aquel ultimátum de no asistir a la Cumbre, si Cuba no era invitada, Santos preparó visita oficial para hablar con Castro directamente. La Conclusión: “no queremos generar malestar con tu aliado EE.UU., gracias por tu gestión, pero no vamos a asistir”. Y con mucha razón, pues una de las características del gobierno cubano ha sido su congruencia en todos los años que lleva de revolución. Luego de esto, saltaron a la vista los titulares de prensa dando triunfo al gobierno de Santos por la gestión a pesar de la negativa cubana. Creo que más que eso, sin este cuento que les he declamado, que le faltó a más de un analista y periodista, es necesario para dilucidar las razones que motivan a un estado a decir “no”.

Ahora los países vecinos incendiados, creen que amenazando y boicoteando la Cumbre van a ser protagonistas. Con esto, más bien pasan a un segundo plano y dejan de ser los verdaderos líderes que necesita la región. La Cumbre de las Américas es el mejor espacio por excelencia para que los presidentes del Hemisferio se vean las caras y reconozcan que se necesitan integrar. De esto trata tanta algarabía.

Con todo, amerita reconocerle un punto de bonificación al gobierno de Santos sobre su amplia gestión del tema, y la profesional consejería de los palaciegos sobre la logística, y contenido de la Cumbre en Cartagena. Colombia siempre ha sido sede de hitos multilaterales, y esta no podría ser la excepción. Si fuera jefe protocolario, habilito el asiento para Cuba, con su plaqueta y bandera correspondiente, así quede vacío.

Ahora sí, ¡qué hablen los entendidos!

@epiedrahita

sábado, 31 de diciembre de 2011

La crisis hizo crisis

Presiento que después de haber concursado para el ingreso a carrera diplomática y consular en Colombia, quiero dejarles mis últimas impresiones sobre el vaivén internacional de este año. Estoy como un sub júdice que espera una decisión definitiva sobre mi paradero profesional y vocacional. Mientras tanto aprovecho para compartiros aquello que mortalizó el mundo macondiano de García Márquez de que "En el mundo están ocurriendo cosas increíbles ―le decía José Arcadio Buendía a Úrsula―. Ahí mismo, al otro lado del río, hay toda clase de aparatos mágicos, mientras nosotros seguimos viviendo como los burros".

El fragmento de Cien Años de Soledad servirá para dejar este 2011 con una recensión bastante caótica, hiperbólica; en un mundo en crisis. Pero este 2011, es distinto, porque creo que “la crisis hizo crisis”. Vamos por parte.

Sin duda la primavera árabe a comienzos de año, luego de la infame bomba de WikiLeaks que alguna vez les reseñé, es el hecho histórico más importante de comienzo de este siglo, sin desmeritar la configuración del Nuevo Orden Mundial tras la caída de las Torres Gemelas. La revolución de los jazmines, las revueltas, el movimiento de los indignados, bifurcó la forma de concebir al mundo en la región árabe y en la política internacional occidental. Y es que según la opinión vulgar, las revueltas del Magreb y el Mundo Árabe escribieron en piedra el hartazgo sobre la crisis, la contrición hacia dominación de los sátrapas y el rechazo al abuso de los valores milenarios. La transición es lo que los entendidos apenas empezamos a analizar.

Europa no se queda atrás. Desde la imparable burbuja hipotecaria de los subprimes, el euro tambalea. El eje París-Berlín lidera la recomposición de la zona, pero otros de la Europa Vieja no están de acuerdo en ceder la soberanía que desde el tratado de Maastricht viene promulgando. Una nueva Dama de Hierro, pero esta vez alemana, lidera la formulación de una nueva disciplina presupuestaria y fiscal para la Unión Europea. Estoy de acuerdo con la canciller Merkel; que desde la Segunda Guerra Mundial, Europa no se había visto tan golpeada. La crisis hizo crisis.

El cambio climático tiene otra muy importante cabida en este diagnóstico anual. Los poderosos contaminantes miran de reojo la causa antropogénica del desastre de la biosfera y los ecosistemas. La Cumbre en Durban fue otro cansino intento sobre las migajas inconclusas de Kioto. El desarrollo sostenible es otra muletilla retórica del cambio climático. El supuesto fondo mundial ambiental proyectado en la Cumbre de Cancún no le bastó el año para quedar otra vez sobre el papel muerto de los líderes de la COP 17.

¿Y Estados Unidos? Escondido, disimulando la crisis de su deuda interna, la salida de las tropas en Afganistán e Iraq y vanagloriando su intervención en los países árabes, tumbando a los líderes autocráticos de la región, como es costumbre. A la potencia se le murieron muchos de su Eje del Mal, enfermos o compungidos frente a la presión internacional y conquistó varias victorias en materia militar y juegos de poder. El ambiente electoral que empieza con las primarias será el titular enseña para el 2012.

No quiero extenderme en algún déjà vu vicioso. Esos son los grandes hechos, a mi entender, que dieron garrote al 2011.

domingo, 27 de marzo de 2011

Libia o el tratado de un inútil combate



Ofrezco disculpas a los lectores que se han acostumbrado a leer las hazañas que en materia internacional escribo. Pero aprovecho este poco espacio del cual dispongo para proponerme compartir lo que pienso de la situación en Libia, en el marco de lo que ya he llamado los efectos de la "revolución de los jazmines".

Estaba hablando con mi tío, un marinero ya retirado, que recorrió el mundo en el cuarto de máquinas de los buques nacionales, y me ratificó muchas atisbos que sobre la revolución libia siempre he pensado. Y es precisamente que la intervención de la coalición internacional es otra "Irak disfrazada".

Para explicar esta anotación casi atrevida en política internacional, quiero analizar con Uds. la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas 1973. Digamos en plano general que el instrumento resuelve cuatro puntos en defensa de la paz y seguridad internacionales como medios coercitivos sobre Libia, que son: protección a los civiles, zona de prohibición de vuelos -"zona de exclusión aérea" lo ha llamado la prensa - , embargo de armas, congelación de activos, designaciones y finalmente conformar un grupo de expertos para presentar reporte sobre la situación. De todos esos puntos resolutivos del instrumento voy a referirme a los dos primeros y tratar de colegir si el mandato es legal, viciado y si el procedimiento es conforme al derecho internacional.

Para nadie es un secreto que en Libia se conformaron dos bandos. Por una parte el ataque del monopolio legítimo de la fuerza contra la población civil. De la población civil se conformaron grupos alzados en armas, grupos rebeldes en ciudades como Bengasi, Misurata y puertos petroleros como Ras Lanuf. Que de allí se concluya que en el marco de enfrentamiento existiese una guerra civil tal como lo dijo el Comité Internacional de la Cruz Roja, no hay duda. De otra parte, que la violencia sistemática de las fuerzas libias contra la población civil constituye un crimen de guerra y una flagrante ruptura a los principios del derecho internacional humanitario.

Ese hecho es precisamente la motivación de la resolución para establecer dentro de su plan de acción la defensa de la población civil. ¿Cómo lo ordenó? Sugiriendo a los países miembros o grupos regionales disponer de una especie de "corredor humanitario", pero sin mandato específico. He aquí a mi juicio, el primer error garrafal de la ONU al omitir la designación de la comisión o fuerza de mantenimiento de la paz que se encargaría de administrar ese corredor. De modo que dejó a libre elección de los estados la conformación de una "coalición internacional" que supuestamente defendería a la población civil.

La llamada "Cumbre de París", se encargó de hacer efectivo ese mandato declarativo de la ONU.
La cumbre de París fue quien dio luz verde al inicio inmediato de los ataques contra Gadafi. Pero lo que de manera descarada es la implementación de una fuerza de ocupación extranjera, se convirtió en un carnicería humana. Esta Cumbre liderada por EE.UU., Francia y Reino Unido se encargó de implementar la llamada "zona de exclusión aérea para salvar vidas.

Lamentablemente, tal como todos vemos, una "zona de exclusión aérea" sobre Libia no comportaba una operación de bombardeo contra la población. Así, "salvar vidas a bombazos es un contrasentido inexplicable" tal como lo dijo José Mujica, presidente de Uruguay. Y tal como lo dijo el Secretario General de la Liga Árabe, algo con lo cual estoy completamente de acuerdo encuentra sentido toda vez que "lo que pasa en Libia difiere de la imposición de una zona de exclusión aérea. Lo que queremos es proteger a los civiles, no bombardearlos".

Asimismo quiero referirme al segundo punto de la resolución. La creación de la llamada zona de exclusión aérea. Creo que la resolución 1973 no es contraria al derecho per se. EE.UU., Francia, y Reino Unido la aplican fuera de su real alcance y contenido. Si hiciéramos una lectura en sentido estricto, vemos que la ventana que la deja abierta la ONU para proceder sin mandato específico es comidilla propicia para que la coalición internacional haga de las suyas. La Operación 'Odisea del Amanecer' en Libia es una patente intervención bajo la viciada unción de la ONU para proteger a la población civil.

Si lo que la ONU quería era que no hubiese otra Irak, creo que no lo logró. Evitar la ocupación extranjera legitimada en una resolución tal como ocurrió con el derrocamiento de Saddam Hussein, sirve para ponerse a pensar sobre los intereses que esta coalición tiene en la región. Una resolución que tuvo abstención de Rusia y China, proyecta un mensaje claro al juego de poder y las contenciones ideológicas. A la coalición le conviene derrocar un régimen abiertamente socialista en el Magreb, husmear las fuentes petroleras y hurgar sobre las riquezas mineras como quiera que Libia está cerca del Chad ¿Que la intervención no pretender derrocar al régimen de Gadafi? ¡Eso está por verse! Dudo mucho del proceder de la coalición, de su procedimiento vergonzoso y más aún de poner en manos de la OTAN, el brazo armado de la ONU, las operaciones que emanan de la resolución 1973.

Realmente leo con extrañeza esta resolución, que por costumbre se acoge a otros planes de acción en ocasión de la aplicación del principio de la "protección a la población civil". Doctrina que nació luego del genocidio en Ruanda y en aquellas intervenciones humanitarias en la Franja de Gaza. Que pena que se haya prendido la hoguera en el Magreb y no se haya dejado madurar la revolución de los jazmines, nacida en Túnez, que contaminó Egipto y ahora amenaza la estabilidad libia, su población y los intereses de la antigua zona del imperio fatimí.


Bogotá, domingo 27 de marzo.




domingo, 30 de enero de 2011

Los pétalos de la revolución

Publicado en el diario Despertar de Oaxaca, México

Al mundo árabe se le está cayendo su muro de Berlín. Aquella pared autocrática que los sátrapas construyeron desde la descolonización del Magreb –nombre del área del norte de África que comprende Marruecos, Argelia y Túnez y, considerada más ampliamente, también Libia, Mauritania y el Sáhara –ahora sufre los golpes impetuosos del hartazgo. Una chispa que revienta la ira de los muchachos universitarios recién graduados por la falta de trabajo en Túnez, enardece las revueltas contra la corrupción, el nepotismo y la carestía de alimentos en Egipto, y concita al desmán contra la pobreza en Yemen.

Y pareciera que los pétalos de la ‘revolución de los jazmines’ – nombre que se le ha dado a la revolución tunecina – amenazan con derrocar los regímenes vecinos cual efecto dominó, contagioso pero a su ritmo. La excesiva tropelía en Túnez, Egipto, Yemen, y otros países que entendidos, dicen, esperan en lista, obedece a la búsqueda de un modelo alternativo que transite hacia la democracia.

Los taxistas afirmaban al hablar de la caída de Ben Ali: 'Es lo que sucede a los príncipes que mienten a sus pueblos". Y esa máxima verídica sobre cómo los gobernantes se aferran al poder es natural en todos los países del mundo. No obstante, el autoritarismo es un elemento común a todos los del Magreb, y si se analiza el régimen de Túnez, era de los más autoritarios y cerrados no solo del Magreb sino del mundo árabe. La revolución tunecina solo inspira a los pueblos porque, tal y como se desarrolló, fue obra del pueblo y solo del pueblo.

En el Cairo y otras ciudades como Alejandría y Suez, el pueblo ha tenido la iniciativa propia de congregarse y dejar un precedente colectivo, como parte de una rebeldía de la sociedad civil, hastiados de los 30 años en el poder de Hosni Mubarak, su presidente. Es interesante observar cómo los movimientos nacidos en su interior que no son importados, fatigan la supervivencia política de los dictadores. Fustigan así de cierto modo las formas de gobierno dinásticas, heredados de los imperios pre-coloniales, en especial el fatimí, que gobernó el norte de África y parte de la península arábiga, que en su apogeo se convirtió en unos de los califatos más extensos del continente.

Y si las herencias se resquebrajan o están viciadas, ¿cuál es el modelo político para el mundo árabe? Una lectura irreflexiva es casi injusta, porque el etnocentrismo impregnado en algunas plumas que analistas y líderes mundiales sugieren es que la zona necesita reformas. Una transición democrática en los países árabes no puede formularse desde el occidentalismo, ni puede ser ‘gatopardista’. Se preguntarán ¿por qué Marruecos, Argelia o Libia no están de cara a un contagio como el tunecino o el egipcio?, ¿el efecto de la revolución de los jazmines es acaso incontenible? Los hechos hasta ahora han demostrado que la tendencia hacia la democratización es intermitente, a menos que sea equiparable al de Europa del Este, donde cayeron uno detrás de otro. A pesar de todo, los sentimientos de frustración de los pueblos de África del norte y sus anhelos son muy similares.

En algunos regímenes como Marruecos, es llevadera la revuelta del mundo árabe, pues se vive en un ambiente de mediana legitimación. La monarquía constitucional y la dureza institucional es por ahora bien respaldada. Por su parte en Argelia, ya no se espera un desorden civil, habida cuenta de su revolución en los noventa.

Si la crisis es mundial y no solo árabe, asistimos a una renovación de las formas de poder contra lo acostumbrado otrora. No me atrevo a pensar, como muchos escépticos sostienen, que los pétalos de la revolución tunecina es un simple rifirrafe entre los ciudadanos y el Estado; como un camino cierto a la transición democrática pensado y hecho desde la propia identidad arábiga.

Bogotá, 8 febrero de 2011.


domingo, 2 de enero de 2011

Soy número 7

Es un gato, un extraterrestre. El 7 viene a la vida a descubrir: el cómo, el cuándo y el porqué de la existencia. Son personas que hay que amar, pero no entender. Es misterioso e intuitivo como el gato. Si usted trata de entender a un 7, se enloquece. Ellos tienen momentos de "quiérame, mímeme, consiéntame", y momentos de "no me toque, no me moleste". Hay que aceptarlos como son. Son brillantes mentalmente. Es uno de los números más inteligentes que hay.

¿Cuántos números así, extraterrestres tiene la numerología?

El 7 y el 9. Ellos iban para otro planeta y cayeron en este. Son personas con gran intuición, sabios, inteligentes, pero no se ubican en el mundo y eso las deprime. Su lado negativo es la depresión; el positivo, poder mental. Son brujos por principio, pero en estado depresivo no quisieran ni moverse. Son especiales: todo lo miran, lo analizan. Parecen antipáticos, pero es solo su armadura.

Samantha Nheru